Monseñor Isaias Duarte cancino Paramilitar ?

Antes de morir, el testimonio de un libro autobiográfico de Carlos Castaño sorprendió a Colombia hace unos años. Dijo que en el país existía el grupo de ‘Los seis’, que describió como “hombres al nivel de la más alta sociedad colombiana. ¡La crema y nata!” del país que acompañaba muy de cerca las ideas y acciones de las autodefensas de Castaño.

Este martes, en su segundo día de versión libre ante un fiscal de la unidad de Justicia y Paz en Medellín, Diego Fernando Murillo, alias ‘don Berna’, dijo que uno de esos integrantes era monseñor Isaías Duarte Cancino, arzobispo de Cali desde 1995, y asesinado hace seis años por sicarios luego de oficiar una ceremonia religiosa.

“Tras su muerte, Carlos Castaño me dijo: ´¡Caramba, ya sólo nos quedan cinco!’”, fueron las palabras que una de las víctimas le oyó decir a Don Berna, ex jefe paramilitar.

A esa voz, la Iglesia Cali protestó de inmediato. “Es una infamia muy grande lo que se ha dicho. Monseñor Isaías la única relación que tenía con guerrilleros o paramilitares era para pedir la liberación de una persona, o para pedir que no las mataran, o que cesaran los actos terroristas”, dijo el padre José González.

Por otro lado, el ex comandante de los bloque “Cacique Nutibara” y “Héroes de Tolová”, ratificó que en 1996 Carlos Castaño ordenó secuestrar a familiares de guerrilleros, entre ellos a la hermana de Pablo Catatumbo, Janeth Torres. Quienes oyeron la versión de ‘Don Berna’ aseguran que ya le entregó las coordenadas de la fosa donde se encuentra a la Fiscalía.

Sigue la expectativa

A las afueras del Palacio de Justicia, en Medellín, llegaron en la mañana de este lunes las víctimas de Diego Fernando Murillo Bejarano, alias ‘Don Berna’ o ‘Adolfo Paz’. A pesar de las amenazas que en varias ocasiones han recibido las Madres de la Candelaria (que reúne a varias mujeres afectadas por las delitos de los paramilitares), Teresita Gaviria, su líder, se apostó en una de las escaleras del edificio en compañía de varias personas que esperaban alguna noticia de sus familias de boca del ex jefe paramilitar, de quien se dice maneja todavía a varios de sus hombres desde la cárcel de Itagüí.

Casi a las once de la mañana, ‘Don Berna’ llegó con una Biblia en la mano, gesto que muchas de sus víctimas calificaron de cínico. El llamado de la Personería de Medellín, quien convocó a las víctimas para que estuvieran presentes allí, surtió efecto: llegaron de manera masiva y fue necesario ubicarlas en dos salas, una en el Palacio de Justicia y la otra en el edificio de Edatel. Alrededor de 150 víctimas, con nombre y cédula, le mandaron preguntas a Don Berna a la espera de una respuesta sobre el paradero de sus familiares.

Entre los múltiples crímenes que deberá confesar en estos días como los del grupo “Estrella Roja” en Itagüí; las dudas que hay sobre la participación de paramilitares en la operación militar Orión en Medellín; y los delitos cometidos por la oficina de Envigado, Murillo habló este lunes de seis homicidios ordenados por él en la Comunidad de paz de San José de Apartadó, ocurridos en 2002.

Precisamente a la entrada del Palacio, las personas exigían claridad sobre las operaciones Orión y Mariscal en la Comuna 13 de la capital paisa. No más en la primera, a ‘Don Berna’ se le sindica la desaparición de 67 personas, entre ellas importantes líderes sociales como Jairo Bedoya y algunos dirigentes de Asfaddes

“No es un don, es un matón”

Las Madres junto con otras victimas comenzaron a gritar: “Don Berna no es ningún don, ¡es un matón!”. El dolor se les notaba en las caras.

Mientras tanto, al otro lado del edificio, estaban algunos integrantes de Corporación Democracia -una Ong integrada por desmovilizados del BCN- con flores rojas, camisetas blancas y un mensaje: “Reconciliémonos”. Giovanni Marín, representante de la Corporación, manifestó que si bien ya tenían preparados cientos de buses con gente que quería apoyar a Diego Fernando Murillo, por respeto a las víctimas, prefirieron salir sólo un grupo reducido de desmovilizados.

Ésta vez, las víctimas fueron mayoría. Incluso tres buses con una pancarta gigante que decía: “A mí me han herido tanto que hasta el miedo me lo mataron”. Estos buses, colmados de mujeres y hombres que han sufrido la guerra de los paras, recorrieron diferentes barrios de la ciudad y junto a un grupo de estudiantes de teatro de la Universidad de Antioquia realizaron actividades para sensibilizar a la comunidad frente a la importancia de hablar sobre los horrores que les ha tocado vivir.

Según algunas de las víctimas que estuvieron presentes en la audiencia pública, este hombre también reveló el sitio de una fosa común donde al parecer están cuatro familiares y un amigo cercano de María Elena Toro (de Madres de la Candelaria), desaparecidos hace un año.

Hace tres años, la señora Toro le envió una carta a Murillo exigiéndole le respondiera dónde estaban sus familiares. El ex ‘para’ le respondió recientemente la misiva (ver “Los secretos de ‘Don Berna’”) y este lunes aseguró que le entregaría las coordenadas de donde se encuentran los cadáveres. Pero aclaró que él no había sido el responsable de la muerte de estas personas. Por su parte, la Fiscalía pidió que se las indicaciones se las entregaran a las autoridades judiciales para que se iniciaran las diligencias correspondientes.

Antes de comenzar la sesión de la tarde, don Berna le pidió a la Fiscalía que, por órdenes de su médico, lo dejara descansar diez minutos cada hora, pues debido al atentado sufrido en 1984, un proyectil que tiene incrustado en la espalda no le permite estar en la misma posición por mucho tiempo.

Durante una hora, entonces, se dedicó a relatar los hechos de cuando ingresó a alas autodefensas. Dijo, por ejemplo, que las Accu se crearon en 1985 a causa del asesinato, por parte de la guerrilla, del padre de la familia Castaño, Jesús Antonio. Es esa época, dice “don Berna”, él era un simple comerciante de Medellín.

Por esa misma época y tras negarse a pagar una extorsión, redes urbanas de la guerrilla le hicieron un atentado al cual sobrevivió. Pero este significó su primer contacto con Fidel castaño. Cuenta que lo buscó a través de un primo de él, Luis Ángel Castaño y que tras conocer la ideología de las AUC comenzó a formar parte de ellos.

El ex jefe para sabía que uno de los temas claves dentro del mapa de la guerra de Medellín tenía que ver con la familia Galeano. Sobre ello manifestó que sirvió como jefe de escoltas luego de que en 1987 la guerrilla secuestrara a Mireya Galeano y él interviniera para su liberación. Dijo, además, que Fernando Galeano financió las Autodefensas y que éste fue asesinado por Pablo Escobar en la cárcel de máxima seguridad de Envigado, más conocida como La Catedral.

Don Berna también explicó que la guerra entre las Autodefensas de Fidel Castaño y Pablo Escobar comenzó en 1988 con la bomba al edificio Mónaco de Medellín, propiedad del capo. Según Diego Fernando Murillo, Escobar pensó que Fidel Castaño tenía que ver con la bomba porque Germán Espinosa, alias “El Indio”, quien puso el artefacto días antes había estado en una propiedad de Castaño en el área metropolitana. Pero Murillo aclaró que Fidel no sabía que “El Indio” estaba planeando hace bastante tiempo ese atentado. Tras el ataque contra Carlos Castaño, la muerte de Henry Pérez y del hijo y el sobrino del jefe paramilitar Ramón Isaza -todas ordenadas por Pablo Escobar-, las Autodefensas, lideradas por Fidel Castaño, decidieron crear el grupo “Los Pepes” (Perseguidos por Pablo Escobar).

Don Berna terminó su primer día de versión libre minutos antes de las 5:30 de la tarde. Finalmente, manifestó que para 1994 y tras la muerte de Fidel Castaño, él ya figuraba como jefe logístico de las Autodefensas.

Las víctimas, mientras tanto, reunidas en dos auditorios dispuestos por la Fiscalía, se entusiasmaron con el hecho de que el primer día hiciera referencia a una de las Madres de la Candelaria. “Eso ya es una luz por lo menos”, dijo doña Clemencia, una habitante de la Comuna 13 de Medellín a quien los matones del Bloque Cacique Nutibara le asesinaron a su hija en un bus del barrio. Dijo, además, que admiraba a la señora Toro por haberse atrevido a dar la cara y a enfrentar a don Berna. Ella, dijo, no sería capaz pues tan sólo este fin de semana una taxista fue asesinado en su barrio al pagar “la vacuna” a los grupos armados. Según ella, muchos todavía le rinden cuentas a don Berna y por eso prefiere que él no se entere de su nombre.

TOMADO DE LA REVISTA SEMANA  (http://www.semana.com/wf_ImprimirArticulo.aspx?IdArt=105036)

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