Procurador ordoñez quemo libros ?

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“Donde se queman libros se terminan quemando también personas”. Esta frase del poeta Heinrich Heine cobra vigencia cada vez que se recuerdan los vergonzosos hechos del 10 de mayo de 1933 en Alemania. En aquellas nefastas jornadas universitarias y profesores en Berlín y otras ciudades quemaron en las

plazas públicas los libros que consideraban indeseables y perjudiciales para el espíritu germánico.

Este hecho de persecución intelectual, cultural y política, que fue presenciado y auspiciado por miles de personas en toda Alemania, marcó el inicio de la persecución política, el ascenso del nazismo en Alemania y fue una premonición de los hornos en los que fueron eliminados los cuerpos de millones de personas que tenían una fe, una raza o una cultura diferente.

Solo en Berlín, en la antigua plaza Opernplatz (hoy Bebelplat), meses después de la llegada al poder de Adolf Hitler, sus seguidores quemaron más de 20.000 libros de tendencia comunista y pacifista, en especial de autores judíos como Karl Marx, Heinrich y Thomas Mann, Stefan Zweig, Erich Kastner o Sigmund Freud.

Pero la quema pública de libros no fue espontánea. Su preparación comenzó un mes antes, cuando el 6 de abril la Asociación de Estudiantes Alemanes Nazis anunció una purga literaria del “espíritu no alemán” mediante el fuego. Desde ese momento empezaron a conformarse listas negras de autores y libros, al mejor estilo de la inquisición católica. Dos días después, la Asociación de estudiantes redactó un manifiesto en el que exponían los fundamentos de un idioma y una cultura nacional “puros”.

Dentro de las reflexiones que se han hecho con motivo de los 80 años de la bárbara quema de libros, surge la que ocurrió en Bucaramanga hace 35 años y en la que participó el actual procurador general, Alejandro Ordóñez.

A través de un cartel que fue puesto en sitios estratégicos de Bucaramanga, la Sociedad de San Pio X Invitó a un acto de fe para quemar revistas pornográficas y publicaciones corruptoras el 13 de mayo a las 8 de la noche en el parque San Pío X.

Según ha denunciado Daniel Coronell, el ahora jefe del Ministerio Público, en compañía de Hugo Mantilla, fueron a la biblioteca pública Gabriel Turbay en donde conminaron al encargado para que les entregara los libros que podían perturbar las mentes juveniles. “Entre los que se llevaron había obras de García Márquez, Rousseau, Marx y una Biblia, que también encontraron pecaminosa porque a juicio de ellos era una “edición protestante” y no católica, apostólica y romana”, dice el periodista.

El 13 de mayo, día de la Virgen de Fátima, estos y otros libros, junto a revistas pornográficas como Vea, fueron quemados en una hoguera en el parque. El procurador dice que alrededor de este hecho ha habido tergiversaciones y caricaturizaciones de lo realmente ocurrió. Incluso ha ido más allá para negar que haya participado activamente en semejante acto.

Sin embargo, en la foto que apareció en el periódico Vanguardia Liberal, sobre la vergonzosa quema de Bucaramanga, al frente de los actos un hombre que se parece al procurador cuando joven.

Así como el funcionario encargado de defender a todos los colombianos y no solo a los católicos se ha negado a hablar de los hechos del 13 de mayo, en días pasados tampoco quiso responderle a Héctor Abad la siguiente pregunta que le hizo en Blu Radio: “Señor procurador, con el mayor respeto, ya que usted menciona que se siente como en un juicio de Nuremberg… Varios obispos lefebvristas, comunidad católica a la que usted pertenece, han sido negacionistas del holocausto judío. ¿Usted los sigue también en esta materia? ¿Es decir, usted también cree que el holocausto judío, por parte del gobierno de Hitler, fue una exageración?”.

El procurador Ordóñez decidió no responder y le hizo el quite al decir: “Mucho gusto Néstor (Morales, director), le agradezco la entrevista. A mí me llamaron para hablar de estos temas del marco jurídico para la paz y de temas que tienen que ver con mi ejercicio funcional. Le agradezco mucho su entrevista. Adiós”.

 

TOMADO DE LA REVISTA SEMANA

http://www.semana.com/nacion/articulo/el-triste-aniversario-quema-libros/342756-3

Quien Mato a Avaro Gomez Hurtado ?

Tomado de semana  http://www.semana.com/on-line/alvaro-gomez-hurtado-mato-mafia-para-hacerle-favor-politicos-rasguno/104889-3.aspx
Por Gloria Congote
Hernando Gómez Bustamante, alias ´Rasguño´, extraditado en las últimas horas hacia E.U. para ser juzgado por narcotráfico. Fotos: Guillermo Torres- SEMANA.
Hernando Gómez Bustamante, alias ´Rasguño´, extraditado en las últimas horas hacia E.U. para ser juzgado por narcotráfico. Fotos: Guillermo Torres- SEMANA.
CONFESIONES DE UN CAPO
El narcotraficante Hernando Gómez Bustamante, extraditado este jueves, promete prender el ventidador en EU, dice que hablará sobre los políticos vinculados con la mafia y salpica hasta a Diego Armando Maradona.
Martes 10 Julio 2007

En un operativo de seguridad como de película, el capo de la mafia Hernando Gómez Bustamante, alias ‘Rasguño’, fue extraditado a los Estados Unidos en donde lo esperan una corte federal y un buen número de trabajadores que serán testigos en su contra en proceso por el negocio al que le dedicó toda su vida: el narcotráfico. Antes de su salida de la cárcel de Cómbita, en donde permaneció recluido cinco meses, habló con SEMANA.com.

Arrancó la entrevista diciendo que en la mafia hay muchos mitos, mentiras y verdades. Y él sabe por qué lo dice. Vivió en ese mundo toda la vida. A los 17 años ya tenía su primer ¨patrón¨ y aunque nació en la población de El Águila, hace 48 años, se convirtió en un hombre peligroso y temido en Cartago, norte del Valle del Cauca.

Acorralado por las autoridades cubanas quienes lo detuvieron en el 2004 en la isla, buscó a través de su familia la ayuda del Premio Nóbel, Gabriel García Márquez, del astro argentino del fútbol, Diego Armando Maradona, y de líderes del ELN y del narcotráfico, para buscar su deportación a Colombia y su extradición a los Estados Unidos. Ambas cosas las logró. Llegó al país en febrero pasado y bajo la amenaza de que iba a ser asesinado en la cárcel por sus enemigos, renunció a los términos legales que culminaron con su extradición relámpago. “Rasguño” dice que no le teme al juicio ni a lo que digan de él sus hombres de confianza extraditados. “A ellos les he mandado a decir que hablen de mí todo lo que quieran porque voy dispuesto a contar la verdad a la justicia estadounidense con la que pretendo llegar a un buen arreglo”.

SEMANA: ¿Está usted a punto de abordar el avión de la DEA.
Hernando Gómez: Sí. Me voy a ir tranquilo y contento porque de todos mis amigos el único vivo soy yo. Entonces hay que pensar que dentro de todo lo malo algo bueno tenía que pasar.

S: Es recurrente que los narcotraficantes digan que están arrepentidos. ¿Usted va a decir lo mismo?
H.G.: Yo me arrepiento por todos los problemas que mi familia ha pagado. Ha sido un costo horrible. Yo quiero salir cuanto antes del país y no quiero volver, ni siquiera a Cartago. Yo sabré como afronto ante la justicia norteamericana los errores que cometí. Pero voy a buscar un arreglo por encima de todo. Es muy difícil por el perfil que tengo, pero lo voy a buscar.

S: Respeto lo de su familia, pero al país le causó un daño irreparable…
H.G.: Yo soy consciente de que al Valle lo acabamos. En el momento en que tuvimos que escondernos, todos esos grupitos delincuenciales quedaron sin Dios ni ley y acabaron con todo en Cali y en el Valle.

S: ¿A usted hay que tenerle miedo o respeto?
H.G.: A nosotros nunca nos han tenido respeto, sino mucho miedo.

S: Lo dice como si se sintiera orgulloso…
H.G.: No. Me hace sentir muy mal. En el narcotráfico llega un momento en el que uno tiene que seguir y seguir o sino se muere. Cuando uno esta empezando de pronto se puede decir no más. Pero cuando uno llega a esa pirámide tan alta, que lo endiosan a uno, lo vuelven un ídolo de barro.

El asesinato de Gómez Hurtado

Gómez Bustamante es un hombre de mediana estatura y robusto. Cuando habla da la impresión de ser un caballero. Conversa despacio, en voz baja, no hace gestos ni mueve las manos pero ríe cada vez que se le hace una pregunta comprometedora.

S: ¿Quién es para usted el capo de capos?
H.G.: Había dos hombres quienes eran los grandes. Uno, Olmedo Ocampo quien murió de un infarto el año pasado. Un gran amigo mío. Y don Antonio Correa quien llegó a manejar este país. Cuando nosotros estábamos comenzando en el negocio él era el gran capo de Colombia y murió el año pasado ya de viejito. Actualmente no hay un capo de capos.

S: Pero Orlando Henao, el cuñado de Iván Urdinola, fue quizá el hombre más rico y poderoso de la historia del narcotráfico hasta que lo mataron en la cárcel Modelo en el 99…
H.G.: Era mi mejor amigo. Había sido policía. El también era de El Águila. Nosotros empezamos juntos, pero él me llevaba a mí como unos cinco años. Orlando vivía entre Bogotá y Cali. Era al único hombre al que le temían Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela.
S: ¿Él era el famoso y temido ‘Hombre del Overol’?
H.G.: Así es.

S: ¿Fue él quién asesinó al candidato presidencial Álvaro Gómez Hurtado?
H.G.: (Ríe). No me haga hablar de eso. Cuando esté en Estados Unidos voy a ayudar a esclarecer el magnicidio.

S: Se sabe que el ex ministro Fernando Botero le ha contado a la Fiscalía algunos detalles sobre el crimen de Gómez Hurtado…
H.G.: Si Botero llegara a decir quiénes fueron yo corroboraría o desmentiría lo que él diga. Yo sé la verdad.

S: ¿Y por qué la calla?
H.G.: Es un tema muy espinoso. Complicado y delicado para mi familia.

S: ¿Pero fue una muerte política o fue la mafia?
H.G.: Eso fue una revoltura.

S: ¿Como así?
H.G.: (Ríe). Lo único que le puedo decir es que fue un amigo cercano que se creía un político importante y quiso con eso tenderle un manto al proceso 8.000 para ayudarle a algunos políticos comprometidos en el escándalo. Yo siempre sostuve que eso fue un error. El país perdió demasiado.

S: ¿Cuánto se pagó por el crimen?
H.G: Yo no voy a contestar eso. Mire, yo tengo dos hijas, 10 hermanos y 28 sobrinos y no les quiero complicar más la vida. Perdone pero no le puedo hablar más de eso. Todo lo contaré en Estados Unidos.

S: ¿Y de qué le va a servir a la justicia norteamericana lo que usted cuente?
H.G.: Ellos lo tendrán que evaluar en su momento porque no sé qué van a preguntar.

S: ¿Usted les va a ratificar lo que ha dicho sobre su financiación a la campaña de Ernesto Samper?
H.G.: Tengo que hacerlo o sino me van a masacrar con años. Y los trabajadores míos van a contar lo que me vieron hacer y lo que yo hice.

S: ¿Al fin de cuánto fue su aporte?
H.G.: En esa época fueron unos dos mil millones de pesos que dimos en Cartago.

S: ¿Por qué creerle a usted si siempre ha sido un delincuente?
H.G.: Lastimosamente la historia mala de este país se está contando desde las cárceles por personas como yo al margen de la ley. Yo nunca pensé que al contar esto, un tema tan trillado desde hace 15 años, fuera a levantar ampolla y le dieran un manejo político a ese tema.

S: Es que es muy distinto que lo diga alguien de la campaña o un fiscal, a que lo asegure un narcotraficante de su talla. Ni siquiera los hermanos Rodríguez Orejuela lo han querido reconocer…
H.G.: Esa pudo haber sido mi gran equivocación. Uno comete muchos errores en estas entrevistas.

S: Usted también dijo que los jefes de las AUC recluidos en la cárcel de Itaguí continúan traficando…
H.G.: Ustedes también lo han denunciado. Pero no me haga decirlo a mí porque eso es poner en peligro a mucha gente. Es mejor no hablar nada de eso.

S: ¿La persona que está en Itaguí y que se quedó con su dinero es ‘Macaco’?
H.G.: (Ríe). Usted lo ha dicho, no yo.

S: ¿Qué tal son sus relaciones con el jefe de las AUC, Adolfo Paz, ‘Don Berna’?
H.G.: Siguen siendo muy buenas. Yo con Berna tengo constantemente comunicación. Él intercedió para que no me mataran en esta cárcel.

S: ¿Y quién de los que está en Itaguí quería matarlo?
H.G.: Una persona muy allegada a todos nosotros que se volvió mi enemigo por quedarse con la zona de Cartago.

S: ¿Macaco?
H.G.: (Ríe).

S: ¿A propósito, usted por qué no se hizo pasar como paramilitar para acogerse a la Ley de justicia y paz como hicieron muchos?
H.G.: En una reunión que hicimos el doctor Gabriel Puerta, Danilo González y varios narcos del Valle con Carlos Castaño, nos pidió que nos metiéramos a las AUC. Pero cuando salimos el doctor Puerta dijo una frase lapidaria y salomónica: ¨Como narcos tenemos una ventana, como paranarcos tenemos asegurado un calabozo en Europa¨. Y así va a ser con la Corte Penal internacional.

S: ¿A cuántos años cree que lo van a condenar en Estados Unidos?
H.G.: 20 o 25 años. (Ríe)

S: ¿Y eso le causa risa?
H.G.: Vea, yo tengo varios empleados míos detenidos en Estados Unidos y ellos están buscando acuerdos, entre ellos Johny Cano. Pero aún no se los han aceptado por el perfil violento y porque trataron de colarse como paras.

S: Usted dice que va a hablar de ellos, pero en una entrevista con SEMANA hace unos tres años usted sostuvo que no era un sapo…
H.G.: Cuando estamos libres nos volvemos inmortales y desde el año 99 sostuve que jamás iba a decir nada de nadie. Pero hoy en día si uno se pone a ver yo tengo muchos testigos contra mí en Estados Unidos y van a aparecer más que le cambian a uno el pensamiento. Por eso yo voy a hacer un arreglo buscando el menor daño posible así me toque pagar muchos años de cárcel.

S: ¿Cómo hizo usted para tener durante 30 años tanto poder en Cartago?
H.G.: Yo trataba de no salir de mi pueblo. En el 92 me fui como cinco años para la costa pero regresé y nunca volví a salir. Yo me creía inmortal. Siempre pensé que no me iba a pasar nada.

S: Sin embargo, usted en una ocasión vio la muerte a su lado cuando se le escapó a la Dijin en las afueras de Bogotá…
H.G.: Si, me asusté mucho. Nunca supe si me iban a matar o me iban a capturar.

S: ¿Usted estaba con Daniel ‘El Loco’ Barrera?
H.G.: Sí, yo estaba en Chía. Yo no conocía bien Bogotá y fui a ver una mujercita que por eso morimos todos. Con ‘El Loco’ Barrera he tenido negocios toda la vida y me invitó a conocer unas bestias. Cuando estaba en Centro Chía vi unos carros raros y yo andaba en una camioneta blindada y le dije a mis hombres: ¡Mosca con esos carros!. Eran siete. ‘El Loco’ me dijo que me fuera para su finca. Fue una persecución terrible. Cuando llegamos yo me tiré de la camioneta y él me tiró un fusil. Un tipo muy alto me encañonó y me dijo: “soltá la pistola maricón”. Yo le dije “soltala vos h.p.” y en medio de la insultada se descuidó y me tiré a una zanja. De ahí salí a las ocho de la noche con la ayuda de un campesino a quien después le pagué una deudita hipotecaria que tenía. Ese día fue cuando capturan a Johny Cano, a Orlando Sabogal y a Jaime Maya. Todos están en Estados Unidos.

S: ¿Y cómo logró burlar tantos años a la justicia colombiana?
H.G.: Todo eso se hace con billete. Esa parte de corrupción la tenemos todos. Mis abogados me manejaban lo de los fiscales y otros la Fuerza Pública.

S: ¿Y cómo logra llegar a Cuba?
H.G.: Yo iba para Cuba a un chequeo de un problema que tengo en la columna y después iba para Europa a las olimpíadas. Primero, viajo de Caracas a Cozumel, México, el 30 de enero en un avión privado que alquilo y entro con un pasaporte falso y de ahí paso a Cancún en transbordadores. Luego voy al D.F. y saco otro pasaporte porque con el que tenía ya había viajado mucho.

S: ¿Es que ustedes compran pasaportes por docenas?
H.G.: Yo sacaba muy fácil varios pasaportes en México. Uno los compra en el D.F. a 500 dólares cada uno. Es muy similar a nuestro país en donde todo se compra. Me quedo dos meses en México porque sé que la guerra entre Diego (Montoya) y Varela (Wilber) está muy candente. Luego vuelo a Argentina y ahí me quedo dos meses y paso a Brasil y me quedo otros dos meses. Y soy muy imprudente. Me fui a ver al Cali que jugaba en Bello Horizonte y en esas me encuentro con el equipo y hay un jugador de Cartago que me reconoce y se viene emocionado a saludarme. Entonces me asaré mucho y volé a México de nuevo en donde me quedo dos meses más. Saqué otro pasaporte y me fui para Venezuela y decidí ir al chequeo a Cuba porque venía muy enfermo. En Caracas di dos mil dólares en inmigración para ir a la fija. Pero dentro del avión de Aeropostal se me alborotó la arrogancia y me dio por pelear porque no me dejaban ir en clase ejecutiva. La azafata me dijo que en el gobierno de Chávez todos eran iguales. Ahí me pusieron el ojo y ya en Cuba me estaban esperando por problemático.

S: Y porque ingresaba con pasaporte falso…
H.G.: No, paradójicamente yo viajé como Hernando Gómez. Ahí investigaron quién era y siete días después decidí contar la verdad.

S: ¿Usted dice que lo maltrataron?
H.G.: Fue todo el tiempo. Me cogió la seguridad del Estado que es la seguridad de Fidel Castro y me empiezan a presionar para que hable en contra de los paras y de Álvaro Uribe con la amenaza de condenarme por narcotráfico. Estuve en un calabozo sin sol y Natalia, mi mujer, iba con la niña que tiene 30 meses y no me la dejaban cargar y ahí me estaba volviendo loco. Me daba contra las paredes hasta sangrar y me estaban enloqueciendo con música todo el día a todo volumen de Silvio Rodríguez. Luego me dijeron que iba para Colombia.

S: ¿Cómo logró usted que lo deportaran?
H.G.: Colombia me pidió en extradición 11 veces y nunca le contestaron. Mi familia ya desesperada buscó a Gabriel García Márquez. Ellos le explicarán lo del Nóbel. También me ayudó Varela (Wilber). Me colaboró mucho mandando gente de la izquierda a ver que podían hacer por mí en Cuba. Y hablaron constantemente con la gente del ELN, siempre por razones humanitarias. También se buscó a Diego Armando Maradona a quien le dimos 50 mil dólares, pero se voló con la plata.

S: Según sus relatos, ustedes todo lo arreglan con plata. ¿En cuánto calcula la fortuna que hizo como narcotraficante?
H.G.: (Ríe)

S: ¿Qué fue lo más excéntrico que usted se llegó a comprar?
H.G.: Un caballo que me costó un millón de dólares y se me murió de un cólico a la semana. El automóvil Ferrari que jamás manejé y un cuadro del pintor flamenco Pedro Pablo Rubens que compré en 1991 por siete millones de dólares. Ambos se los entregué a la justicia. También le entregué mi tesoro más preciado: un fusil con baño de oro que me dio Amado Carrillo (cartel de Juárez). Cuando iba a México, siempre me mantenía con él.

S: ¿Siempre hizo sus negocios de coca Amado Carrillo, alias ‘El Señor de los Cielos’?
H.G.: Siempre, hasta que murió. Él era el más grande en México. Después de su muerte estuve con su hermano Vicente, con ‘El Mayo’, (Ismael Zambada García) con don Juan, ‘El Azul’, del cartel de Sinaloa (Juan José Esparragoza) y con Joaquín, ‘El Chapo’ Guzmán.

S: Mejor dicho, con los capos más duros de México…
H.G.: Yo he hecho negocios con ellos desde hace muchos años.

S: ¿Usted estaría dispuesto a atestiguar contra ellos en Estados Unidos?
H.G.: Los americanos el cuento del narcotráfico se lo saben de memoria. En estos momentos hay mexicanos extraditados que ya han hablado de mí, como Osiel Cárdenas Guillén (cartel del Golfo) por ejemplo o al que le decían ‘Metro’, que era el secretario de Amado, yo siempre me entendía con él en los negocios. Entonces por inercia si yo no hablo de ellos me voy a podrir en la cárcel.

S: ¿Cómo cree usted que se puede acabar con el narcotráfico en Colombia?
H.G.: Hay que sentar a todo el mundo a hablar. A la izquierda, a las AUC y a los narcos. Yo no veo otra salida. A punta de extradiciones y de guerra jamás se va a lograr.

S: ¿Cuál cree usted que es el futuro de Diego Montoya y de Wilber Varela?
H.G.: Cuando uno tiene sobre su cabeza una recompensa de cinco millones de dólares, uno no puede tener un amigo que tenga menos de esa plata porque o sino está pensando todo el tiempo como lo entrega. Ellos van a terminar muertos o capturados.

Las confesiones del sargento paz son ciertas ?

primero que todo recordemole a los jovenes quien es el sargento paz

 

y este es el lugar (una oficina de porvenir) en el cual queria explotar una granada por que no le querian reconocer su pension.

Pero eso es puro amarillismo, lo que si importa a los colaboradores de manonegracolombiana

es el comunicado que el estaba leyendo ante los medios de comunicación y unas macabras revelaciones

acerca del actuar de ciertos oficiales hoy generales de la republica

 

 

 

El sargento (r) Edgar Paz retuvo a unas 20 personas en el interior de la oficina de Porvenir en el centro de Bogotá, exigiendo que la prensa diera a conocer el contenido de un documento en el que además exige el pago de una pensión a la que, según él, tiene derecho tras prestar el servicio al Ejército durante muchos años.
El documento que el sargento Paz insistía en que fuera leído al Gobierno contiene el relato de crueles asesinatos ordenados —según él— por el Ejército y cometidos tras la toma, por parte del M-19, a la Embajada dominicana en 1980.
Antes de la lectura del comunicado, el hombre acordó que salieran los clientes de Porvenir que se encontraban allí, quedando en el interior sólo los funcionarios de la oficina.
En el comunicado, leído por la gerente de Porvenir, el hombre dice que él fue utilizado por el Ejército durante 17 años y que después fue despedido sin justa causa y sin ningún beneficio.
El extenso documento está dividido en varios apartes, el primero de los cuales hace referencia a lo que sucedió durante y posteriormente a la toma de la embajada de República Dominicana, entre febrero y abril de 1980.
“Me asignaron la misión de que en la camioneta-panel donde se llevaban a cabo los diálogos con Carmenza Cardona Londoño, alias ‘La Chiqui’, del M-19, el embajador de México y otros funcionarios del Gobierno, tenía la orden de meterme acostado boca arriba con una pistola 9 milímetros, en un depósito especial que le habían hecho a la camioneta del Batallón Charris Solano, con el propósito de grabara todo lo que hablaban”, dijo el comunicado.
Indica la misiva que el depósito quedó tan exacto que él quedaba con la cara con dirección a la silla donde la ‘Chiqui’ se encontraba, mirándola por un ojo mágico y apuntándole para disparar si ella llegaba a tornarse violenta.
Explica que tras la salida de los guerrilleros de Colombia, con destino a Cuba, y con dinero en su poder con el que se abastecieron de armas, se conoció el lugar por donde regresarían al país por el departamento de Chocó.

La muerte de ‘La Chiqui’

Al llegar al desembarcadero, soldados del batallón Charris Solano, del que hacía parte Paz, los esperaban y los recibieron a fuego. En ese enfrentamiento murieron ‘Chiqui’ y varios compañeros suyos, capturados otros y decomisado el armamento.
En un segundo punto, hacen referencia al secuestro de Marta Nieves Ochoa, por parte del M-19 y por cuyo rescate exigían una gruesa suma de dinero a Jorge Luis y Fabio Ochoa.
Indica que los Ochoa dijeron que preferían conformar un grupo de rescate y no pagarle dinero a “esos bandoleros”. Y que se contactó al coronel Chacón, quien se desempeñaba como director de inteligencia del departamento E2 y con el coronel Orlando Zafra, comandante del batallón de inteligencia y contra inteligencia ‘Charris Solano’.

Nacimiento de MAS

De ahí, dice el comunicado, nace el grupo ‘Muerte a Secuestradores’ (MAS) que integraban Iván Ramírez Quintero, ejecutivo y segundo comandante; Gonzalo Gil, jefe de operaciones; Ramos, jefe de la sucursal de inteligencia de Cali; Urquijo, jefe de grupo especial; Jairo Duván Pineda, director de la escuela de inteligencia; Ruiz, jefe de grupo especial; Faucelino Latorre, jefe de grupo especial, Galvis Corona Germán, jefe de grupo especial, Mario Montoya, jefe de cárdex operacional, Justo Eliseo Peña, Pérez y Bonilla, jefes de grupo especial.
“Todos estos oficiales, en la actualidad, tienen grados de generales”, agrega y menciona a otros integrantes, de menor grado, que ejecutaban las acciones. Entre estos había civiles, y todos se identificaban con alias. “Era la chapa con que trabajábamos”.
El grupo era financiado por Jorge Luis y Fabio Ochoa, para el rescate de Marta Nieves, en 1980 y fue entrenado por el israelita Jaír Klein, quien llegó al país especialmente para esta labor, asegura Paz en el comunicado.
“Teníamos como área de entrenamiento el polígono de la brigada logística, al que llamábamos la ‘busca ratón’, quedaba ubicada en una montaña, arriba de los cerros de San Cristóbal-sur, en Bogotá, un sitio llamado chelén chelén, en Tolemaida y en un área perteneciente a la escuela de comunicaciones de Facatativá.
Posterior al entrenamiento, se montó el área operacional en la finca ‘Las Margaritas’, propiedad de Jorge Luis Ochoa, ubicada en la autopista a Bogotá por la avenida norte.

La crueldad de ‘MAS

“En ese centro de operaciones de la finca ‘Las Margaritas’ es donde suceden toda clase de atrocidades y violaciones de los derechos humanos…”
Justo cuando se leía este aparte del comunicado fue interrumpida la señal que hacía en directo el canal local de Bogotá, City Tv, que de inmediato comenzó a transmitir su programación habitual.
Minutos más tarde, el director del canal, dijo al aire que una llamada, supuestamente de la dirección de la Comisión Nacional de Televisión, advertía la necesidad de interrumpir la señal porque se estaba haciendo apología al terrorismo.
Posteriormente se comunicó por teléfono con la titular de la CNTV, María Carolina Hoyos, quien aseguró que eso no era cierto, y que eso no era política de la comisión, por lo que la transmisión se reanudó.
Pero la radio no interrumpió y la lectura del comunicado siguió al aire.
“Primero los interrogábamos, luego los torturábamos y después la muerte más cruel”.
En este aparte Edgar Paz cuenta detalles de una de las supuestas ejecuciones hechas por ellos.
“Me acuerdo que, en un interrogativo que yo le estaba haciendo a un sujeto, el tipo del susto porque lo iban a matar, se ensució los pantalones. Y luego porque se había ensuciado y olí a feo, me dieron la orden de que le metiera la trompetilla de la pistola en la boca y le disparara”.

Y siguió contando casos de ejecuciones hechas a quienes, según ellos tenían relación con los guerrilleros.
“En otra ocasión en compañía del teniente Bonilla, teniendo a un sujeto amarrado de los pies y de las manos, lo metimos en un costal, le amarramos la boca al costal, lo subimos al baúl de un automóvil Chevrolet rojo y negro, que funcionaba como taxi conducido por el civil ‘condorito’, fuimos a la vía que conduce al aeropuerto Maiguaral y tiramos vivo desde un puente, a una quebrada, para que se ahogara”.
“Al otro día se escuchaban las noticias de los muertos que encontraban en diferentes partes de la ciudad. También hacíamos huecos, los enterrábamos vivos, después los sacábamos, cuando ya estaban muertos y los botábamos en las calles, todos en los lados de Monserrate.
Y sigue la tercera parte del extenso documento que hace referencia a un operativo en la ciudad de Santa Marta.
“Del primero al 20 de diciembre de ese mismo año, de 1980, cumpliendo requisitos del batallón de inteligencia Charris Solano, pero más que todos las misiones se desprendían del grupo ‘MAS’, me dieron la muerte de ir a la ciudad de Santa Marta en compañía del capitán Urquijo, el sargento Gordillo, Alias ‘El piojo’ y el cabo Gamarra Polo Juan”.
“La información era que Jaime Bateman Cayón llegaba disfrazado de monja a casa de su señora madre, Clementina Cayón para desde allí, sabotear un desfile que iba a realizarse por las calles principales de la ciudad; una serenata en la madrugada del 16 de diciembre para conmemorar el aniversario o algo así de Santa Marta”.

La madre de Bateman Cayón

“Como yo, sargento Paz, soy oriundo de Santa Marta, tenían conocimiento de que yo conocía en persona a la señora Clementina Cayón y a Jaime Bateman desde que nací y hasta había estudiado con un sobrino de ellos en el Inem, y como yo sabía la ubicación de Clementina, que vivía en el barrio Los Ángeles, que se movilizaba en un vehículo marca Renault, color verde y que laboraba en la Beneficencia del Magdalena, Lotería del Libertador, la misión específica que tenía yo era montar vigilancia en la casa de Clementina para informar si llegaba alguien disfrazado de monja, y seguimiento a la señora Clementina para establecer sus contactos”.
“Un día antes del desfile militar, como había tenido resultado positivo para la captura de Jaime Bateman Cayón, el capitán Urquijo me dio la orden de asesinar a la señora Clementina, para justificar los viáticos que habíamos gastado en la comisión.
“Tempranito, un día domingo, a las seis de la mañana, le hice seguimiento a la señora Clementina, desde que salió de su casa. Ella iba en su carro y yo en la moto que me habían asignado, detrás de ella. LA señora Clementina estacionó su vehículo en la iglesia san Francisco, se bajo, al parecer iba para misa, pero como la iglesia todavía estaba cerrada se sentó en un andén a un lado de la iglesia”.
“En ese momento yo me bajo de la moto, me le voy levantando y me saludo. Me dijo: ‘hola hijo cómo estás?’. En ese momento yo sentí un frío intenso que recorrió todo mi cuerpo. Contestándole el saludo, me di la media vuelta, me dirigí a la moto y me fui para la casa. No fui capaz de dispararle”.
“Una hora más tarde el capitán Urquijo llegó en una camioneta Ford Ranger a mi casa donde yo estaba posado, diciéndome toda clase de insultos, en vista de que no había cumplido con la orden. Me decía cobarde cuando llegué a Bogotá. Me dijo te hago destituir por incapacidad profesional”.
Asegura el sargento (r) Paz, en el comunicado que en ese momento no lo retiraron, pero le dieron 62 horas de arresto en su hoja de vida.

MAS da paso a ‘Convivir’

El cuarto aspecto que denuncia el señor Paz, en el comunicado, hace referencia a un grupo que se armó para el rescate de la señora Marta Nieves Ochoa, en el municipio de La Estrella, Antioquia, del que él formaba parte, se presentó un enfrentamiento con una patrulla del Ejército tras confundirla como perteneciente a la guerrilla. En ese enfrentamiento murió el teniente Bonilla.
Asegura que a finales de ese año fue liberada Marta Nieves Ochoa por la presión ejercida a la guerrilla y los muertos que le habían causado a los mismos. Entonces desaparece el grupo MAC que es reemplazado por la denominada cooperativa ‘Convivir’, de las Autodefensas Unidas de Colombia, las cuales estaban “con el patrocinio de la gobernación de Antioquia, bajo la administración de Álvaro Uribe.

Atentado a Navarro Wolff

La siguiente confesión era la orden recibida para asesinar, en la ciudad de Cali, a Antonio Navarro Wolff, del estado mayor del M-19.
“La misión era que yo condujera la moto y el sargento Naranjo de coequipero o pasajero en la moto. Yo tenía una pistola y el sargento una granada de fragmentación”:
“Después de varios días de vigilancia y seguimiento a Navarro Wolff, lo avisamos en una cafetería, es cuando el sargento Naranjo me dice quela mejor forma de asesinarlo es lanzándole una granada, lo cual se hizo así, saliendo del lugar del atentado en la moto, por una vía de evacuación rápida que habíamos planeado, en el instante”.
“Al principio cuando se escuchó la noticia del operativo que habíamos hecho, nos felicitaron porque se pensaba que él iba a morir, pero luego que lo llevaron a México y se salvó, nos reprocharon la misión, y por mi seguridad personal y la de mi familia me trasladaron a la Escuela de Suboficiales Inocencia Chinca, en Tolemaida, entre los años 85 y 86”.
Luego comenta el comunicado los cargos que desempeñó al interior de la institución armada.
Detalló que fue entrenador de los jóvenes que hacían curso de ascenso para cabos segundo y que cuando el ascenso se dio, los sacaron del área urbana a la rural con destino a evitar que la guerrilla del M-19 escapara del cerco que se le venía haciendo en el sector de los farallones, en el Valle del Cauca. En el operativo que, según él no fue preparado, murieron 26 cabos recién ascendidos.

¿Recompensa por muerte de líderes?

En la sexta parte del documento explica como emprenden una operación rumbo a las montañas y en medio de la caminara recibieron de parte del general San Miguel Buenaventura, comandante de la Fuerzas Militares la instrucción proveniente del Ministerio de la defensa en el sentido que habría 20 millones de pesos a la patrulla que matara a cualquiera de los siguientes guerrilleros:

“Vera Grave, Pizarro León Gómez, Gustavo Petro, Marco Chelita, Iván Ospina y otros”.

“Lo más curioso es que cuando al M-19 le dieron indulto, me tocó prestarle seguridad personal a varios de ellos, por orden del gobierno Nacional para que no los mataran”.

Prosigue el relato que en un recorrido desde Totoró a La Silvia, en Cauca, a través de un carreteable, se encontraron con un campero Jeep, que ocupaban tres civiles, a los cuales se les disparó por no atender una orden de ‘Pare’. Los tres murieron

El Coronel Mora Rangel, segundo comandante de Decima Brigada, quien fue avisado de lo sucedido, les ordenó hacer un hueco y enterrarlos, “quedando estas muertes impunes, y sin saber si eran o no guerrilleros”

Tras comentar un enfrentamiento con dos frentes de las guerrillas de EPL y M19, la mismo tiempo, y en que murieron varios soldados y varios, así como algunos policía fueron tomados como prisioneros, fue destituido por el fracaso de la operación.

La justificación que le dieron es que en ese ataque debían morir los oficiales y no los soldados.

Precaria situación

En el año 1990, asegura que tras haber sido destituido le vino una época de crisis porque ni en el DAS ni en ninguna parte le daban trabajo, pese a la experiencia que había adquirido en el Ejército.

Pero un día, 1992, recibió un telegrama del ministerio de Defensa en el que se le contrataba para que suministrara información. Po ello recibiría 50 mil pesos mensuales. La propuesta fue aceptada.

El comunicado asegura que en 1997, el sargento Paz se acercó al entonces general Iván Ramírez, comandante de la Primera División del Ejército, en Santa Marta y le dijo de la precaria situación económico en la que se encontraba.

El oficial, entonces sugería que se le nombrara en uno de los cargos que tienen los civiles en el ejército.

En ese momento ingresan cuatro efectivos de la Policía vestidos de saco y corbata le cayeron encima al hombre doblegándolo y desarmándolo.

Así las cosas, la lectura del comunicado quedó a medio terminar y la atención se centró entonces en lo que fue la captura del hombre. En adelante, en los medios de comunicación sólo se habló del delito de secuestro, porte ilegal de armas y del proceso que en adelante le sigue a este hombre